Felices Pascuas
Por Eduardo Ferreres Castell
Hace 5 años, tal día como hoy 31 de marzo, me sumergía por unos momentos en los recuerdos de mi juventud.
Siempre me he mantenido en el pensamiento de considerarme un privilegiado en mi etapa como inquilino de este mundo cruel, satánico e incomprendido. ¿Habías bebido una copa de más, para hacer lo que hicistes?
Privilegiado lo fuí al nacer después de una guerra, menudo invento. Participé en la reconstrucción de la nueva España.
Se pasó página a las crueldades nacidas de odios e ignorancias.
Modernizamos nuestros pensamientos, formábamos amistades entre rojos y fascistas, lo pasábamos bomba con las gamberradas de moda.
Empezamos en archivar los bailes de nuestros padres y abuelos, tangos, boleros, pasodobles, etc, todo lo que olía a baile "agarrao", cabreamos a la sectaria Iglesia que siempre estudiaba la forma de jodernos, prohibiendo organizar guateques y alguna que otra cervecita de más... ¡el colmo!.
Entramos en los cha-cha-cha, aires y movimientos tropicales pero, irrumpíamos de lleno en las modernidades anglosajonas, los Beatles, con sus melenas escandalosas para las beatas y otras tribus, el rock and roll, sus ídolos.
Movimos el cuerpo como nunca, abrimos las ventanas de la libertad que ansiada, nos lo demandaba nuestras conciencias.
Nuestros hijos se criaron entre algodones y no tardaron en pedir más de más y más.
Nuestros nietos viven en nubes sin destino, anodadados, en un mundo que ya lo han visto todo, todo lo han probado y como en el circo, claman un "más difícil todavía".
¿Lo soportaremos?... no, gracias a Dios, no lo veremos mientras... recordemos.
Vivir de los recuerdos es la terapia más placentera, jamás superada.
¿Le apetece bailar conmigo un Twist?
Venga, ánimo, la artrosis no existe.
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