Albocàsser en la toma de Granada

por Eduardo Ferreres Castell.


   Los reyes Católicos tomaron Granada, nos dice la historia pero, detrás de las historias oficiales, siempre las hay que son sacrificadas para grandeza de sus superiores, en este caso, honor a sus reyes, porque de ellos dependían sus tropas, siempre con lealtad.

   A la toma de Granada, último reducto musulmán en la península ibérica acudieron en apoyo de los monarcas de la nueva España Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, cientos de nobles con sus gentes, armados hasta los dientes, que desde los rincones mas alejados, vascos, catalanes, astures, gallegos, navarros, acudían prestos como si de una cruzada se tratara y lo fue, en apoyo de los monarcas.

   Castilla acudió con el grueso de sus aguerridas ordenes militares: Santiago, Calatrava, Alcántara y Valencia, con la prestigiosa Orden de Montesa, guardiana del Mediterráneo y adalid del rey don Fernando II de Aragón.

   Salió la expedición victoriosa un precioso día de sol radiante que presagiaba una buena gesta. Desde Sant Mateu, el gran ejército montesiano que se había concentrado unos días antes y con destino a las tierras de Almería asignadas a la Orden para su reconquista, emprendieron la marcha.

   Al frente de esas invictas tropas de caballería pesada, su gran Maestre, frey don Felipe de Navarra y Aragón, de 28 años de edad, hijo de don Carlos, príncipe de Viana y sobrino de don Fernando y a su paso por las encomiendas montesianas del sur, se les unían los caballeros para esta trascendental hazaña.

   Al paso de la comitiva montesiana por las Cuevas de Vinromá su Encomienda Mayor, se unieron los más aguerridos montesianos, una compañía de bocasins (de Albocàsser), con espíritu combativo y victorioso.

   Poco a poco reconquistaron Almería y parte de Málaga hasta que llegaron a los mismos pies del promontorio Nazarí en espera de su asalto final.

   El escudo de Almería presume majestuosamente de la cruz llana de San Jorge, cruz de Montesa, aunque algunos historiadores atribuyen la simbología a los genoveses..., ¡ni hablar!.

   El Gran Maestre no pudo llegar a Granada, una saeta sarracena hirió de muerte al joven don Felipe en una de las batallas almerienses pero los montesianos, habiendo perdido a su caudillo buscaban un homenaje que se escribiese con letras de oro en la historia de España. Si, unos intrépidos y valientes bocasines, tomaron la torre de la Vela ante el asombro de los Reyes Católicos de ver su enseña real ondear majestuosamente en la torre, recién española.

   ¿Fue un homenaje de valentía hacia su Maestre?, ¡sin duda!.

   Este hecho quedó oculto de entre los anales de la historia y que un buen día un bocasí, mosen Miralles, mosen Pepet para los vecinos de Salsadella y Sant Mateu, descubrió de entre legajos de crónicas pasadas, las grandezas de sus paisanos y de su Maestrazgo.

   ¡Gloria y honor a los montesianos, a sus caballeros bocasins por su trayectoria a través de la historia!. No en vano el lema de la Orden de caballería montesiana dice: " CON ESTE SIGNO, ¡VENCERAS! ".

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